
—¿Por qué ha vuelto? La gente ya no regresa.
—Una boda.
—¿Y viene con las manos vacías?
—Mi maleta llegará mañana.
—Antes los emigrantes volvían con sacos y sacos de objetos valiosos, dinero y joyas. Fuera encontraban oro y volvían a casa para ser hombres. Ahora todo el mundo se va, pero nadie vuelve. Si yo fuera usted, no habría venido, ni para una boda.
Rabih Alameddine