También yo me he maravillado ante los trucos de ese descabellado prestidigitador que es el tiempo, para comprender, al fin, que su magia reside en mi mirada y que los confines del mundo solo pueden traspasarse con los ojos cerrados.
jueves, 22 de enero de 2009
domingo, 18 de enero de 2009
Regreso al exilio

Un regreso no es más que una ida descolocada en el tiempo y, de algún modo, todo viaje es un retorno a un ayer reinventado o a un mañana apenas aprehendido que reniega del presente.
El que (re)conduce al exilio, esa segunda casa a la que tomamos medidas y recomponemos para que se parezca un poquito más a la primera, a menudo deja el regusto agridulce de los adioses inciertos y las buenas intenciones formuladas a destiempo, y uno vuelve a ese hogar improvisado con la sonrisa quebrada y el desamparo zurcido en la solapa.
Imagen: Photograph I, Wilhelm Leisten
Suscribirse a:
Entradas (Atom)